Engáñame despacio, con esas palabras que se escapan. Engáñame tan lento, hasta que las mentiras entren por la sangre. Dame de beber esas falsedades que me parecen tan ciertas; hazme creer en lo que no es creíble construyendo un mundo inexistente, un mundo, donde seas el protagonista de las mentiras, y yo, la protagonista en creerlas. Engáñame tan sutilmente, hasta que conviertas las mentiras en ciertas. Engáñame porque con tus mentiras sonrío; son esas farsas que te hacen feliz, que te alimentan día con día. Una mentira más, una menos. ¡Que importa! Hoy los pies tocan la tierra, esa tierra de mentiras; por la que hoy, voy caminando.
"Creí que iba a descubrir un estado, trazar un mapa de la tristeza. La tristeza, sin embargo, no resultó un estado, sino un proceso. No necesita mapa, sino una historia; y si no ceso de escribir esta historia en algún punto arbitrario, entonces no hay razón para que la termine"...
Fragemento de: "Una pena observada", de C.S. Lewis...
Ella estaba allí, con el frio que le calaba hasta el alma, con el deseoinaudito de un reencuentro y de que el tiempo se detuviese.
Caminaba con la misma prisa del viento, y él estaba allí, en la penumbra de lo desconocido.
Ella se acerco y las palabras se precipitaron a sus labios, el cuerpo temblaba y el alma también, el corazón parecía salirse de su lugar y las ganas de un beso no cesaban.
En él, la sorpresa invadió su rostro, ese rostro que se había extinguido en los recuerdos.
Salieron palabras entrecortadas de la extrañeza de la situación. Pero estaban allí; él, ella.
Reunidos cuando la distancia se había echo extensa. No hubo respuestas solo miradas, solo vagos recuerdos del pasado; sin explicaciones, sin cuestionamientos.
Ella esperaba y él miraba; miraba como ayer.
Sin prejuicios llego un beso, tan lento, tan anhelado, tan abrumador, tan necesario entre ambos.
Ella se perdió, olvido su pasado, su presente y su futuro.